viernes, 31 de diciembre de 2010

Millones de mariposas

Me besas dulce y mi alma tiembla, hay rescoldos de miedo, pero tu boca suave acaricia mi boca convenciéndola lentamente de tomar tu aire, tus brazos me rodean y quiero estar allí en ese espacio pequeño en el que solo cabemos nosotros y nuestro amor recién nacido que da sus primeros pasos entre el miedo de entregarse y la excitación de conquistar, tu mano grande y fuerte que acaricia firme, protegiendo al mismo tiempo que amando o amando mientras protege aún no le sé, solo sé que cuando estoy en tus brazos tu mano manda, tu respiración emite un cántico mágico en mi oído y los sentimientos muertos cobran nueva vida, dentro de mí todo ha cambiado de color y se distinguen olores de fiesta, tu voz a lo lejos me dice que me ama y mi alma aún tiembla incluso más que el cuerpo que ha empezado a enviar ordenes a cada célula de despertar, de estar alertas porque llega el amor que todo lo pone de cabeza, porque llega el amor que no respeta de miedos, porque llega el amor y su desorden, porque tu boca manda y los besos dulces caminan por si solos y cada trozo de mi piel se derrite al contacto de tu boca de besos dulces llenos de mil razones para creer en ti, llenos de miel.

Quiero creer que no hay motivos para sentir miedo y una parte de mi cerebro parece reconocer el ritual, es una extraña mezcla la que resulta de la ternura, el amor recién nacido, el miedo intenso y el éxtasis de tus caricias, de tu firmeza que deja sin argumentos y tu respiración que marca el ritmo…Es una extraña mezcla la que resulta de descubrir que todo es nuevo y querer decirle al corazón que aún no es tiempo de amar así, así sin límite, así sin precauciones, todo es nuevo en esta danza que estamos apenas inventando y que tu diriges tranquilo, sabio.

Tus manos firmes y fuertes conocen mis caminos, tu boca dulce recorre los escondites del alma convocando a mis más dormidas sensaciones, en mi oído tu música, en mi boca tu sabor, en mi piel tu aliento, en mi alma tu marca y tú, poderoso gigante me levantas del suelo dejando mis pies sin más firmeza que tu cuerpo y mi corazón sin más refugio que tu fuerza, la mente quiere estorbar pero no se atreve porque la realidad es relativa y estamos en otra dimensión donde la fuerza de gravedad no existe, donde el amor no se cuestiona y el miedo no tiene autoridad sobre los valientes, en tus manos voy de viaje a lugares de mi misma que me eran desconocidos, tú me llevas de la mano y te mueves seguro, tranquilo, feliz… Estoy contagiada de esta enfermedad de amarte sin límites, sin precauciones, donde todo es nuevo y tú diriges.

Mis prejuicios están prevenidos y se preparan pensando que este viaje terminará pronto, mi mente alucina el regreso pero cuando abro los ojos con miedo me doy cuenta que no es un sueño, que habito mas allá de la frontera del tiempo y que aquí tu espíritu guerrero manda y aún danza por más lluvia, porque anhela todos mis suelos mojados, porque espera que los volcanes hagan erupciones, porque en esta dimensión los mares no respetan la invisible línea de la playa, aquí hay más, mucho más y no me dejarás ir sin explorarlo todo, despacio me llevas de regreso al suelo y con la autoridad ancestral que ejerces con dulzura me invitas a volar sobre lo desconocido, dejamos atrás los límites de mi mente y vamos más allá de lo conocido hasta ahora para posarnos juntos en el paraíso, ahora todos los colores del arcoíris bailan en mi pecho y tu piel tiene el color de mil atardeceres juntos. Estoy extasiada y ya no tengo miedo.

Tus manos firmes dirigen el paso, conocen mis caminos y mi boca ha aprendido a cantar tu música guerrera, tu música de victoria, mi piel se enciende y mi alma cubre el cuerpo invirtiendo los papeles como yo nunca sospeché si quiera, tú te elevas y tocas la luna con los dedos de tus pies, la luna explota en mil partículas de sabores diferentes cuya mezcla de amor, pasión y miedo nos llevan juntos de regreso a una realidad que no se parece a la que dejamos, el calendario dice que es el mismo día pero dentro de mí no hay nada que pueda reconocer, todo es nuevo, magnífico y embriagador, estoy aún borracha de besos y tu mano toca mi cabello para facilitar el aterrizaje, antes tenía terror de soltarme entre tus brazos, hoy tengo temor de alejarme de ellos, tus pies que son sabios como tú me guían despacio y toco finalmente toco el suelo con la sorpresa de no encontrar ninguna desilusión, con la magia completamente instalada en la mente y el amor danzando libre en el alma… Mil colores iluminan tu rostro y te miro hipnotizada con por tu poder y tu fuerza, dulce besas mi cara y me miras mientras cada cabello se convierte en una esperanza y cada esperanza en una mariposa… Millones de mariposas de todos los sabores salen por la ventana, cada una lleva un temor y cada una lleva un sueño, las mariposas libres pero frágiles se van confiadas porque saben que el amor llego y que no piensa irse lejos porque ha encontrado un hogar, un cómplice, un valiente.

domingo, 5 de diciembre de 2010

¿Qué? A mí misma!! (memoria histórica)

Hoy, tantos años después que ya no me conviene hacer la cuenta, hoy vuelvo la mirada atrás y me duele el doble haber sido tan inmadura, mi error se agranda porque hoy soy capaz de ver la multicolor gama de consecuencias y todas ellas duelen como espinas clavadas en el corazón, en la mente y en la innegable evidencia de que fue mi culpa y mi gran culpa.

Como en una danza de tribu en la que todas las culpas saltan extasiadas alrededor del fuego puedo ver y hacer el recuento de mis graves errores del pasado, veo la cadena en el tiempo y ahora entiendo como una cosa trajo la otra, me veo siendo la niña asustada que pensaba que papá volvería con o sin capa de superhéroe pero al rescate, veo mi añoranza de hija queriendo que mami supliera esa terrible ausencia que nunca deja de taladrar mis más remotos recuerdos, veo mis ganas de ser bonita y mi terrible temor por jamás conseguirlo.

Tres mil “hubiera” transitan por mi mente cada día, unos pequeños, chistosos e insignificantes y otros gigantescos, paleontológicos y tan poderosos que casi logran paralizar el tránsito de nuevas ideas…”LOS HUBIERA, NO EXISTEN” dice siempre mi mamá como si tuviera toda la sabiduría en la punta de la lengua, pero en mi cabeza parecen siempre muy reales y se siente muy feo no tener una buena explicación para todo, si hubiera hecho la tesis a tiempo…Si el doctor Mazariegos no se hubiera ido a correr ese día…Si no hubiera aceptado irme y dejar mi país y mis oportunidades aquí…Si le hubiera dado a aquel joven el beneficio de la duda…Si hubiera vuelto a salir con el mango que jamás pensé que pudiera enamorarse de mí…Si hubiera aceptado ese trabajo…Si me hubiera quedado en Canadá… Tres mil “Hubiera” transitan por mi mente cada día.

Pero los hubiera no solucionan lo que sí paso, lo que sí escogí, lo que sí hice y en lo que decidí creer…aposté todo lo que tenía a una sola carta y me falló, y no bastándome con eso me dedico lenta y minuciosamente a buscar los pequeños detalles que me ayudan a verificar mi culpa en cada movimiento, es que no aspiré la alfombra con puntualidad tres veces por semana, es que dejaba la ropa de planchar para mañana y accedía feliz a ir al cine como si eso fuera más importante, es que me enfoque mucho en querer bebes, es que nunca encontré dentro de mí una verdadera vocación por una carrera exitosa y acaudalada, es que no tengo grandes ambiciones…no, es que tengo muchas ambiciones y no trabajo lo suficiente como para ganármelas, es que no confío porque ya me rompieron el corazón, es que no quiero ver sufrir a los niños, es que si no estoy bien ellos nunca estarán bien, es que tengo que trabajar y pagar las cuentas, es que me siento mal hoy por eso mejor mañana.

Fresca!!! Dice mi amiga la colombiana y yo que no puedo ser fresca…tengo habilidad innata para enredarme la vida, para acolochar las ideas y para encontrarle tres pies al gato cuando tiene cuatro…La culpa tiene un sabor a lodo terrible, asqueroso, si yo hubiera sabido hasta donde me podía llevar esa decisión, cuando la hice la tome tan feliz, fresca!!! Allí si, me sentía dichosa y feliz, jamás imagine lo que vendría, por más que hice proyecciones e intenté medir el impacto a futuro…que!! Ni hablar!! Mi análisis es de risa, la verdad es que no tenía la menor idea de lo que vendría, ahora que lo pienso hasta me da ternura mi propia ingenuidad, aquella inocencia hermosa que perdí de un solo golpe y sin anestesia…el otro día saque cuentas de la edad que tenía en ese flamante día y después busque muchachas que conozco y que ahora tienen esa misma edad….uy!!! casi me muero, me sentía yo tan mujer, tan dueña de mi misma y no era sino una tontita, una niña y cuando veo las fotos, allí sí que no me queda más argumento, pero si no tenía ni la menor idea de lo que vendría.

Leí en algún lado sobre el perdón y los perdoné a todos porque para eso soy fantástica, cuando no, la súper chica al rescate del prójimo, porque no hay como que alguien necesite ser salvado para que a mí se me activen los sensores de la defensa del desvalido, de la protección del desprotegido, del apoyo al solitario y la alimentación del hambriento… ¿Y qué hay de usted misma? Incluso me costó entender la pregunta, de la respuesta que digo, ni la menor idea!!

No comprendí en lo más mínimo el funcionamiento de semejante lógica, las culpas, los hubieras, el recuento de los daños, todo el archivo de los errores y el registro exacto sobre el peso, talla y anatomía de mi responsabilidad y sus ramificaciones en los demás, eso sí que lo tenía clarísimo, pero en medio de todo esto, alguien me pregunta si he sido capaz de perdonarme y verme en perspectiva a mí misma y me deja en jaque y casi mate. Quién es capaz de decir algo en mi defensa si mis errores han dañado directamente a quienes más amo y quienes apenas si pueden defenderse a sí mismos…quién me perdona a mí si aquí estoy es para perdonar a los otros con tal que no se den cuenta que soy un monstruo egoísta y maléfico que tomó la vida a la ligera y se llevó a los demás de corbata, quién perdona a la niña que no entendió como funcionaba la ironía colegial y simplemente se convenció que la ironía es un lenguaje universal y decidió esconderse en el refugio más rústico que encontró, ¿quién? Yo, yo misma, no…yo no puedo porque yo tengo la obligación moral de llevar mi propia memoria histórica a cuestas.

Si pienso dos segundos más en esto quizá me enferme con tanta cursilería, con tanta culpa ordenadita y bien peinada como chiquita lista para piñata, con tanta memoria y tan poca memoria…a qué hora me convertí en alguien tan ordenada y tan cabal para las cuentas, quién me creo que soy aquí tantos años después que da pena de solo intentar contarlos, si aunque la de antes era yo y la de ahora soy yo, no somos la misma, quien me dijo que las intenciones no cuentan y cuando se me ocurrió que no puedo cometer errores, que no puedo caerme y levantarme y mejor aún sentirme feliz al respecto…Si detengo por dos segundos mi discurso de siempre y me miro al espejo tengo que aceptar que lo he pagado caro porque aparte del cobro de ley, he pasado yo mi propia factura porque no logro perdonarme y me castigo como hacía mi mamá, encerrada por el resto de la vida!!

Será cierto que la llavecita que abre mi jaula es mi propio perdón, será cierto que cada día es un buen día para empezar de nuevo, será verdad que hoy puedo tomar la opción de empezar a tener buenas actitudes y que eso tiene efectos a corto plazo, será que si me atrevo a perdonarme pueda tener claridad para tomar mejores decisiones hoy respecto a mi mañana, será que aplica en mi vida eso que el pasado no existe y que solo tenemos este momento, será que se puede creer en uno mismo a pesar de ser yo quien vivo constantemente las consecuencias de mis actos, será que si me perdono soy un mejor ser humano, será que esto de perdonarme es un ejemplo de vida que quiero para mis hijos, será que puedo, será que quiero, será que vale la pena invertir mi tiempo y mis energías en mí misma, será que puedo querer a otros más de lo que me quiero a mí, será que no me gano el infierno por egoísta, será que si Dios mismo me dio un ejemplo de perdón es por algo, será que puedo, será que quiero…

jueves, 2 de diciembre de 2010

Creo en ti como creo en mi...

Creer es sin duda lo más atrevido que podemos hacer como seres humanos, creer en lo que no vemos y confiar en lo que no tocamos, seguir el instinto porque dentro en algún lugar secreto y recóndito tenemos instalado un sistema divino, porque somos lo divino rodeado de este cuerpo terrestre y limitado, eso nos hace sentir tantas veces divididos, dicotómicos entre el creer a todo nuestro potencial y quedarnos con el límite del ver…creo porque veo y así me siento superior. Creo sin ver y así mi alma vuela…pero siempre hay una pequeña duda, porque si alguno de nosotros creyera sin límite en su propia forma de conocimiento, ese no sufriría, sería notablemente destacado…pero aún no existe, todos dudamos aunque sea un poquito.

Creer en nosotros mismos es ya todo un reto con el que nos levantamos cada mañana y con el que nos vamos a dormir insatisfechos e inquietos unas noches…radiantes y casi convencidos otras. Pero creer en alguien más, en otro como nosotros, creer en ti, eso es astronómicamente atrevido.

Cuando creo en ti, arriesgo mi alma, creo en ti y en realidad estoy creyendo en mi propia capacidad para escoger en quien depositar mi confianza…creo en ti y desecho mis miedos tan cuidadosamente coleccionados…creo en ti y me pospongo yo misma para darte cabida en mi mundo raro de sentimientos, de instintos que no dan tregua, de sueños que me mantienen sin dormir y momentos dormida que me llenan de vida.

Cuando creo en ti, recupero la energía porque esa fe llena mis entrañas y me conmueve desde lo más profundo, desde esa parte interna e indescriptible donde todo se origina…cuando creo en ti dejo de ser común y me convierto en un ser elevado, creer en ti es apostar a mi mejor virtud, creer en ti es locura consciente, creer en ti es decirme a mi misma que existe en el mundo alguien que comparte mi esencia y que yo soy capaz de reconocerla en ti.

Cuando creo en ti me expongo y revelo a los demás lo que tengo dentro, lo oculto sale a luz y esa luz danza en público, mi fe en ti me delata y me vuelvo vulnerable a la crítica, objeto de la observación, tema de conversación porque en este mundo erosionado creer en alguien es novedad internacional…Cuando creo en ti arriesgo mi alma y creo al mismo tiempo en mi propia capacidad de creer.

Como ser humano soy susceptible de errores y tú también lo eres, no puedo creer en ti como creo en Dios, porque sé con firmeza que Dios no va a fallarme y me agarro a esa idea tan firmemente como puedo, pensando que aún en los tiempos más oscuros la luz de Dios me acompaña iluminando de una manera invisible a mi ojo pero visible al alma… Pero cuando creo en ti, creo sabiendo que tarde o temprano voy a fallarte, que tarde o temprano vas a fallarme y creo con la esperanza de que aún así podré encontrar la forma de seguir creyéndote.

Porque es tan importante mi capacidad de creer en ti que me humaniza, me hace más mujer y más yo…porque creo en lo que yo misma he podido ver en ti, porque creo en mi instinto que me guio a tus cualidades y en el radar que tengo instalado que detecta tu naturaleza, creo en ti, confiando al mismo tiempo en todo lo bueno que me constituye, creo que creerte es bueno por lo tanto creo en ti y creo en mi como en una madeja de lana enredada en la que no se consigue separar el inicio y el fin de un proceso entrelazado entre mi capacidad de creer y tu condición de ser confiable.

Cuando creo en ti estoy en la línea de fuego, parada frente al enemigo de la duda y desnuda en el inclemente frío de la desconfianza que acecha siempre, que traen a memoria las malas experiencias y tejen cuidadosas corazas defensivas que terminan por dejarnos sin fe, incapaces de creer y por lo tanto débiles e indefensos. Porque quien no puede creer en alguien es porque ha dejado de creer en sí mismo.

Creo en ti porque la otra opción es morir por dentro y dejar de ser vivo para ser la tumba ambulante de quien solía ser yo y eso es un lujo que yo no puedo darme, creeré en ti por respeto a mí misma, porque creer me diferencia de los otros seres del planeta y me constituye en ser humano, en mujer, en mí misma. Creo en ti porque aún tengo alma y porque si no la uso se solidifica, se arruga, se muere y apesta tanto que ni el perfume francés lo disimula.

Creo en ti porque cuando alguien me mató la confianza, morí por dentro y pensé que era irremediable, me pareció que se me secaron las lagrimas y que se me desconectaron los cables que permiten el intercambio de vida entre el cuerpo, el alma y el espíritu, porque fue tan duro el golpe que de verdad morí sin que me fuera permitido el lujo de ser enterrada, me volví un robot y aprendí a reconocer a los otros muertos, robots que están aquí, gastando oxígeno, que nos rodean a diario. Indigna de ser tocada por un buen hombre fui tocada por el que nunca ha cometido ningún error y me llenó de vida, resucité y me di cuenta porque recuperé mi capacidad de creer.

Creo en ti porque EL creyó que yo era digna de sentir fe, así que aquí estoy expuesta de nuevo al riesgo que es creer en lo que no se ve y poner la confianza en lo que no se puede tocar, creo en tus intenciones invisibles pero con consecuencias, creo en tus reflexiones intangibles pero que conducen a acciones concretas, creo en tus sentimientos incoloros pero que me inundan de luz el alma, creo en ti como creo en mí misma y como me enseñaron a creer, ya no soy débil, creer me hace fuerte, me llena de energía, me da vida…Creo en ti como creo en mí misma, con un poquito de duda, con pasitos pequeños y temblorosos pero cada segundo con más confianza, con más firmeza, con más seguridad porque solo alguien como tú es capaz de entrenarme tan bien en el arte ancestral de creer, de confiar, de vivir.