miércoles, 26 de octubre de 2011

Aqui estoy, en este espacio

Cómo se mide el espacio en donde te cabe todo lo que tienes hasta ahora, todo lo material, todas las ideas, todos los sueños que parecían haber muerto para siempre y que resultó que simplemente estaban allí, esperándome. Cómo se dice en unas cuantas palabras que durante mucho tiempo pensé que no tenía nada ni a nadie mientras que la verdad era que no me tenía a mí misma, no tenía mi confianza, no tenía valor, no tenía energía, no me tenía yo y por eso todo se miraba tan diferente, tan falto de color, tan uniforme y sin ningún interés.

Una vez escuché que alguien dijo que no es el tiempo el que sana las heridas sino las buenas prácticas, ni siquiera puedo contarles que fue lo al final me sanó, ni siquiera sé si estoy sana del todo, quizá si voy para atrás lo más que lograré será un recuento histórico largo y doloroso de lo que pasó, del dolor, del miedo, de la parálisis, de cuánto duró y de quienes ayudaron en el proceso de hacerme despertar…segundo a segundo, cada gesto, cada plática, cada persona que contribuyó está profundamente grabada en mi mente y en mi corazón.

Algunos ayudaron solamente haciendo acto de presencia, estaban allí sin decir nada, otros me sacudieron violentamente con sus críticas, con sus interrogantes sin tregua para las que no tenía respuesta. Otros me ayudaron orando por mí en silencio y persistentemente, hicieron una fuerza celestial que me mantuvo cubierta, resguardada, a flote. Hubo alguien por allí que tuvo la increíble paciencia de escuchar todo lo que tuve que decir, sin importar de que tono, de que color o de que acontecimiento fuera la charla, estoy profundamente agradecida. Necesité todo un ejército de personas para sobrevivir a mi propio desastre que se extendió por años.

Hoy, mientras le quitaba el polvo a las sillas de mi nuevo amueblado de comedor, mi hijo de seis años me vio desde el sillón y me dijo: - Esta lindísimo tu comedor mamita, sos una campeona!!! - Quedé derretida, conmovida y en shock. Después el apretado tráfico de la tarde nos sirvió de pretexto para hablar sobre este estilo de vida que llevamos y me quedé admirada con los puntos de vista de mis dos campeones, mis motores, mi inspiración. Ellos me dijeron claramente como estamos mucho mejor que antes, como están felices con este logro. Mamita- dijo el mayor- si tú estás más feliz y sos una mejor persona, entonces nosotros también estamos más felices, así funciona!!.

Así que aquí estoy, en este espacio solitario que resume mi trayectoria de los últimos seis años en los que pasé por el increíble proceso de romperme por completo y volver a tomar forma, una metamorfosis en la que por muchísimo tiempo pensé me iba a quedar como una larva dentro de mi horrendo capullo, enconchada, asustada y aparentemente muerta por dentro. Durante este largo y doloroso proceso de resucitar, descubrí que llega un punto de dolor en el que simplemente dejas de sentir porque es indispensable protegerte un poco. Aquí, hundida en el fondo del pozo con lodo hasta la nariz y sobreviviendo de puntillas, aprendí que nadie, nadie más que tú misma cabes en tu pozo, y que algunos tienen pozos vecinos pero cada uno con el suyo. Allí en mi pozo entendí que la gente que se cree muy buena y muy santa para tus problemas tan terrenales en donde simplemente estas cosechando lo que tú misma sembraste, no tienen la misericordia de asomarse a tu pozo con una palabra de aliento porque tienen mucho miedo de manchar sus blancas vestiduras con tu “negatividad”.

Solo Dios, el mismo creador del cielo y la tierra que te hizo y que te ama tanto como para enlodarse con tu asqueroso fango, tomarte en brazos y sacarte de allí aun cuando sabe que tu necedad te llevará de regreso muchas veces antes de que seas capaz de comprender y perdonarte a ti mismo para no volver más al pozo, solo EL, solamente EL lo hace por ti y contigo hasta que tu corazón va sanando, tu mente se va renovando y tus ojos se acostumbran de nuevo a la luz. Entonces estas lista para una nueva etapa que por algún tiempo será solamente estar tirada medio aturdida pero al fin fuera del hoyo. Levantarse y no digamos andar, eso es un nuevo proceso.

Así de largo y doloroso como suena todo esto, también es magnífico, porque es parte de la vida, por momentos pensé que estaba sola en este asunto, a medida que pasó el tiempo y que fui capaz de levantar mis ojos y ver a mi alrededor encontré mucha gente pasando un proceso similar, mil corazones rotos llenan las calles cada día, nos topamos con un sobreviviente en un elevador a mitad de un edificio cualquiera, recibimos un café de manos de una madre que acaba de dejar a su hijo en una quimioterapia, nos hace efectivo un cheque un hombre al que su esposa acaba de informarle que ya no lo ama, nos revisa el carro un mecánico que lleva años solo y que ya perdió la fe en si mismo para reconocer el amor. Nos sentamos al lado de una madre sola que se ha divorciado dos veces y que por las noches necesita dos pastillas para dormir, no siempre nos damos cuenta, casi nunca nos percatamos, estamos siempre muy ocupados en nuestro propio dolor, hasta que un buen día, tus ojos se abren y eres capaz de ver.

Poco a poco se va rompiendo la caparazón que te mantenía aislado, al principio el sol ofende, el aire agrede, los olores marean y la simple posibilidad de vivir de nuevo aterra más que un enfrentamiento entre maras a mitad de una zona roja, es poco a poco, lentamente que comienzas a entender que te salvaste, que estás vivo y que la vida luce así, prometedora, agresivamente ofertante, violentamente radiante, impresionantemente luminosa, embriagante con sus mil posibilidades por segundo, magníficamente hermosa. Los primeros pasos son lentos y torpes pero poco a poco dan ganas de correr, de reír, de romper un vaso, de mojarse con la lluvia, de comerse un mango que te manche la cara, de dormir hasta que el sol te despierte insolente, de bañarte sin prisa, de comprarte algo solo para ti, de comer y sentirle sabor a la comida…La vida amenaza con ser divertida y sientes esa mezcla de entusiasmo, miedo y sed de aventura que es tan difícil de reconocer pero imposible de olvidar.

Así que aquí estoy, donde pensé que no iba a llegar porque en algún momento creí que había muerto sin el lujo de haber sido enterrada, porque calculé que mi corazón estaba tan roto que era incapaz de latir…Aquí estoy en un apartamento que no se mide por metros cuadrados sino por logros, ya tengo un sillón en donde ahora mismo estoy sentada escribiendo esto, ya tengo una cama, mucho más grande y más hermosa de lo que hace un par de semanas imaginé que podría tener, ya tengo un juego de ollas verdes y una planta en mi mesita de centro, ya caminé desnuda porque siempre dicen que eso es lo mejor de vivir sola y quise darme ese lujo exclusividad de la gente independiente, ya tengo 4 copas de vino solo que aún no tengo el vino, ya tengo dos bandejas para cubitos de hielo solo que aún no tengo refrigeradora, tengo una canasta llena de libros y una gaveta llena de películas, tengo un poquito de nervios, una pequeña dosis de miedo, tengo cereal en el gabinete y unas naranjas en un improvisado frutero.

Aquí estoy para contarles que sobreviví, no solamente a la primera semana de dormir sola en un apartamento, no solo a pasar días y días sin ver a mis hijos, no solo a las críticas de los que jamás se acercaron a darme un abrazo o a preguntar si había desayunado…sobreviví!! Al dolor de ver mis planes rotos, al prejuicio, al miedo de pensar que no había nada más que la vida pudiera ofrecerme o peor aún que yo no estaba en la capacidad de tomar lo bueno que la vida ofrecía porque ya todo lo mío estaba dañado. Sobreviví a mí misma!! Tengo más de lo que pensé porque no estoy solo respirando sino viviendo, porque tengo amigos que valen su peso en oro y diamantes, tengo dos hijos fabulosos que están vivos y que sobrevivieron a mis desastres, tengo hambre y ganas de comer, tengo una cama y puedo dormir la noche completa sin pesadillas, tengo fe y ya sé que la fe se renueva cuando la vida nos reta con una cima más alta que la anterior.

Aquí estoy en un espacio propio, privado, libre en donde me cabe todo lo que tengo pero no limita lo que soy, sola, sí, estoy sola y a ratos es muy jodido, pero no siempre me siento sola. Aquí estoy y puedo contarlo, quizá algunos de los que lean esto no puedan ver más que la depresión y piensen, pobre mujer herida, pero aún así escribo esto para los que leen con los ojos del alma, para los que están saliendo apenas del hoyo pantanoso y todavía tienen en la piel pegado el cochino olor de la derrota, para los que están a la orilla del camino sentados en una piedra dura viendo como los demás viven la vida sin atreverse si quiera a ponerse en pie, escribo esto para que lo lean aquellos que como yo han dado apenas su primer paso y ya quieren celebrarlo…escribo esto para los que están dentro, hundidos en el pozo de la desesperanza, asustados, resignados, aterrados, enojados, enterrados…yo no puedo, ningún ser humano más cabe allí porque ese es tu pozo personal, pero Dios, Jesús con su blanca y perfecta vestidura, se mete contigo y te mantiene a flote, te saca y te vuelve a sacar todas las veces que sea necesario. No puedo decir cuánto durará para cada uno, no puedo dar una serie de pasos o una receta, no puedo hacer otra cosa que decirte, que asegurarte que llega un momento mágico, magnífico, magnánimo en el que simplemente te das cuenta que estás vivo y de vuelta en ti mismo.

Aquí estoy, este es mi espacio, un espacio recién descubierto que huele a triunfo, que sabe a valentía, que es un gran reto y que todavía me provoca sentimientos que no soy capaz de describir. Por ratitos me siento absolutamente feliz y a ratos me urge compañía, pero ya estoy viva, de pie, he dado mi primer paso y se siente fabuloso, el que llegó hasta este punto y tiene algo bueno que decir, por favor dígalo porque me urgen porras, ánimo, el que llegó hasta este punto y tiene preguntas, por favor guárdeselas, el departamento de cuestionamientos está cerrado hasta nuevo aviso, el que llegó hasta este punto y tiene críticas o “sugerencias”, por favor busque otra amiga pues yo ya no estaré disponible, el que llegó hasta aquí y no entendió el punto por favor no lea más lo que escribo porque nunca antes he escrito algo tan auténtico y no quiero hacerle perder su tiempo…el que llegó aquí después de llorar un ratito, reír un ratito y todavía quererme un poquito, hola!!! Esta soy yo y estoy viva, se reciben invitaciones para celebrar y regalos para decorar mi apartamento, gracias por escuchar, gracias por esperar a que regresara, gracias por existir!!!!